jueves, 6 de septiembre de 2012

Buda, no te arranques el deseo


Desearía a travesar colinas, rodar y desangrarme en su bajada.

Desearía dormir envuelta en hojas de lapacho, desearía que se junten todas sus variedades y ruboricen mis pómulos.

Desearía aspirar la hierba pura y que desintoxique la miseria que vieron mis ojos, las mentiras que resignaron a mis oídos, el falso abrazo que sintió mi angustia, la poesía forzada que me dio esperanza.
Y al cantar en medio de la nada, sola con la claridad de la luna; expulsar. Aspiro con siseo una bocanada de aire y lanzo corcheas que se trasforman en semifusas, y cada vez más rápido, más ligero. Mi música se volvió psicodélica, y todo a mí alrededor es tan confuso; los colores, los movimientos, las formas, las palabras que recrean Babilonia, el ejército de búhos y escarabajos que salían de su guarida. De repente todos lo que habitaban en ese místico lugar salieron y elevaron su plegaria al Universo.

Y ví a los animales viviendo la humanidad más que el propio ser humano.

Entumecida, desnuda, con la cabeza arriba yo deseé que el Misterio me empape. Y las gotas que cayeron se llevaron mis miedos.

Y yo deseé…
Deseé morir en ese instante. Porque mi sonrisa duchenne por primera vez fue sincera.

domingo, 10 de junio de 2012



Unas neuronas se conectan para hablar de política; otras conspiran por una asamblea sobre religiones. Algunas más cómodas prefieren una mateada de sinapsis que intercambie conversaciones cotidianas o descubrimientos para la cocina como "el costo del cocido negro es más alto que el cocido con leche".


Mis nervios auditivos tienen antojo de música, se eligió a Pink Floyd de manera arbitraria. Prefiero Cluster One y regalarme un instante (...). Y en este preciso instante me doy cuenta que este mundo no se parece al de la infancia, dónde encontraba todas las respuestas excepto al de - ¡Papá! ¿Dónde nació Dios?- Y  varios mundos se iban reproduciendo.


Los más simples tenían casita, árbol, jardín, perro, gato y sol. Era divertido, no era necesario ordenar. El sol podía ser azul y deformado


En el siguiente mundo me costaba entender quién era el malo de la cadena alimentaria. Echémosle la culpa a la serpiente, es escamosa, larga y fea. Los buenos siempre son lindos como Capitán Planeta.


Y siguieron creciendo otros dónde papá y mamá se equivocaban. Dónde las nubes ya no eran sólo algodones de azúcar, sino un obstáculo para el sol. Pero la lluvia, ella siempre me gustó en aquel, asá, allá, en éste y en el que vendrá.

Cada uno de ellos tiene su encanto. Y me gusta estar aquí, ahora. Y me gustó estar allá, antes. Y me gusta vivirlos todos juntos y revivirlos de cada tanto en tanto, encanto. Pero me gustaría más contigo.

Hace no mucho descubrí uno nuevo; el mundo de las preguntas. Ellas ya no me incomodan como antes, al contrario, son la savia del Citrus Paradisi.
Allí me crucé con un muchacho, me gustaron aquellos anteojos desde el principio, me provocaban comprobar si esos vidrios podían ver cosas que yo no percibía. Me embelesé por un instante (...)

Y de aquel instante nació "El mundo de Roberto Banana y Pomelo". El primero que me hizo dedicar un blog a alguien.

Un instante que pudo crear un mundo que es tuyo y mío. Uno tan raro que a pesar de que estás al otro lado del río, te siento más cerca y dentro mío que a las personas que en este preciso momento se encuentran a mi lado. 



miércoles, 6 de junio de 2012




Ellos quieren dibujar un Arco Iris

El día llegó. Tuvieron que pasar seis años para sentir la voz del futuro: Esos jóvenes irreverentes. Algunos con guardapolvos blancos; otros sosteniendo reglas “T”; unos cuantos con calculadora en mano. Pero todos cargando con carteles y gritos la bronca que se hizo nudo en las gargantas por mucho tiempo.

Retrocediendo el tiempo al año 2006, el gran circo capitalino nos ubica en el Congreso dónde se sancionaba la ley 2529 propulsada por el senador Juan Manuel Marcos. La habilitación de los centros educativos quedaba en manos de los bufones del circo. ¿Consecuencias? Observen los garajes, se han vuelto Universidad. 

Esa tendencia a la "Edulucración", o dicho en castellano correcto, al lucro con la educación, ha encontrado en Víctor Ríos la manera de seguir y legitimarse en nuestro día a día cotidiano. Así nos amenaza el proyecto de ley de Educación Superior de la Cámara Bicameral del Congreso.

Aquel día estaba nublado. Tal vez el cielo quería reflejar los grises y oscuros senderos de nuestra educación. Pero también cayeron gotas de lluvia, que obligó a limpiar los vidrios empañados de los anteojos encerrados en las aulas, y otros que tenían los ojos vendados decidieron cortar los nudos para ver qué era lo que estaba penetrando sus pieles.

Era la lluvia; bonanza la que los limpió. Y ahora sacan de sus cartucheras los lápices para dibujar un arco iris a esta Nación