domingo, 3 de julio de 2011

Miedo a Domingo

Creía que odiaba a Domingo por la resaca del sábado. Creía que lo odiaba por los pasos lentos del vecindario, por el silencio que hacía un pozo más hondo en el empedrado, aunque de fondo se escuche el  viejo y melancólico vallenato del vecino,  el grito de ¨masaa bolloo¨, gran sobreviviente. No así la musiquita que anunciaba la llegada del helado, tan sólo selección natural callejera.

Parecía una alergia de arreglar la casa, con ese polvo q se te pega a la piel y transpasa quien sabe hasta…   Es más fuerte que cuando viajas en la carrocería rumbo al arroyo sobre camino de arena.

Hoy volví a escuchar viejos temas de cuando me encerraba horas y horas rayando discos y retrocediendo la cinta del cassette, no sabía qué día era… Y tal vez era domingo pero no importaba el calendario, ni la hora. Y no había silencios abrumadores sin respuestas, porque las preguntas las respondía mamá. Hoy me dí cuenta que las preguntas son capciosas y ya no puedo responder ¨más o menos¨, sólo ¨sí¨ o ¨no¨.  Y parece fácil decir si si si si!!! Noooo!! Pero dos sílabas son las que definen la vida.

El frío viento de hoy golpeó más que nunca mi rostro, me hizo detener en medio de la nada y sentí como se descascaraba mi piel. Me preguntó lo mismo, pero de lo que hoy me dí cuenta es que Domingo me da más tiempo para pensar en la respuesta que Lunes o Martes. Y eso... es lo que me asusta.

Entonces, ya entendí…. No era odio, ni alergia…. Se aproximaba a la nostalgia, pero era el miedo de pensar en lo que iba a decidir mañana.

Y vos ¿Ya decidiste que vas a decidir mañana?